martes, 27 de septiembre de 2011

Dios nunca prometió conceder bendiciones a sus criaturas racionales mientras persistieran en la desobediencia voluntaria
Dios quiere enseñarnos acerca de la obediencia. Pero una obediencia absoluta voluntaria y guiada por el amor hacia Él. Tenía mucha razón Finney al comentar lo siguiente: Avivamiento no es más que un nuevo comienzo de obediencia a Dios.
Y es que cuando aprendemos a obedecer, cuando aprendemos el propósito de doblegar nuestra voluntad y dejarnos pastorear, descubrimos y apreciamos las bendiciones de Dios de tal forma que desobedeciendo hubieran sido imperceptibles. Allí comienza un avivamiento que contagia nuestra vida y como veremos más adelante, ese avivamiento que comenzó en nuestra vida, contagiará a las personas a nuestro alrededor y será como una epidemia. Enséñanos a obedecerte Jesús
Al obedecer a Dios, el nos promete ser su especial tesoro. Dt 4:30.
Memoria: Dios nos llama a la obediencia absoluta aunque esta sea nuestra realidad presente, debe ser la meta hacia la cual nos esforzamos. P.W.

Con el espejo con el que Dios refleja sus bendiciones, debemos reflejarle a él nuestra 

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