sábado, 8 de octubre de 2011

El tiempo es corto (Parte 1)


Decimos que el tiempo es corto y hay dos modos como podemos considerar al tiempo como corto. Por la inminente venida de Jesucristo, consideramos que el tiempo es corto, porque nos queda poco tiempo antes que el Señor venga y debemos aprovechado al máximo. Contrastado con la eternidad, el tiempo sí es corto. Por otra parte, en muchas partes de las Escrituras se nos recuerda que la vida es breve como la niebla y pronto se pasa. El cristiano debe considerar que su tiempo es un inapreciable tesoro que le ha sido confiado; por ello debemos ser buenos mayordomos de él
El tiempo debe ser redimido, leemos en Efesios 5: 16 y Colosenses 4:5. Esta frase se traduce como haciendo lo mejor con cada oportunidad. En el Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, W.E. Vine dice: Comprando la oportunidad. Haciendo el mejor uso de cada oportunidad. Tomando ventaja de cada una pues no es posible recuperar el tiempo perdido
El cristiano es exhortado para hacer el mejor uso posible de su tiempo considerando que los días son malos
También el tiempo es como agua derramada por tierra. Esto quiere decir que así como el agua es preciada, el tiempo también y no debemos desperdiciarlo. Debemos usarlo con cuidado, porque no se puede recuperar lo perdido. Como agua regada que no se puede recoger. Usemos bien el día de hoy, que no volveremos a tenerlo nunca
Buen uso del tiempo:
Ocupamos una tercera parte de cada día en dormir o descansar. Otra parte la dedicamos a preparar la comida y comerla. Lo demás lo dedicamos a nuestro trabajo. Todo esto es muy justo y honesto. El cristiano debe trabajar para mantenerse a sí mismo y su familia, pero, todos tenemos nuestro tiempo libre. El uso que demos a estos momentos es la mejor prueba de tu carácter cristiano. Es una tragedia que muchos hijos de Dios desperdicien sus horas en tareas inútiles y triviales. La Biblia enseña que la ociosidad y la negligencia son pecados que deben evitarse. Si somos perezosos, Dios nos va a utilizar
Si tenemos cuerpo, mente y espíritu, consideremos cómo usar el tiempo en cuanto a las necesidades físicas, mentales y espirituales:
Necesidades físicas. Aquellos que no tienen un trabajo manual necesitan algo de ejercicio físico. El cuerpo del creyente pertenece a Dios y deber estar bien cuidado. Evita los extremos de mucho o nada de ejercicio. Juegos, deportes y ejercicios tienen su valor, si se mantienen en su lugar. No te ocupes de ellos al grado que estorben tu vida espiritual. Evita compañía y lugares mundanos. Por ejemplo: No hay nada de malo en el juego de billar, en sí mismo, aunque generalmente el ambiente donde se juega no es de lo mejor para un hijo de Dios.
En cuanto a los deportes los domingos, un cristiano no debiera participar en ellos por el bien de su propio testimonio. El día del Señor deber ser dedicado al Señor y a su servicio. No necesitamos ser legalistas y seguir reglas humanas. Ocupemos los domingos en servicio alegre y voluntario para el Señor y no tendremos tiempo para juegos y deportes.
Memoria:  PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo

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